jueves, 14 de abril de 2016

Formulación de dilemas éticos desde los ámbitos personal, social o profesional


Cuando una persona se halla en una situación que le exija cumplir con dos o más deberes al mismo tiempo, pero sólo puede cumplir uno de ellos, se encuentra ante un problema o dilema moral. Con frecuencia, los dilemas morales son comparados con conflictos trágicos de solución imposible debido a la contraposición de preceptos irreconciliables. Sin embargo, se trata de un fenómeno cotidiano que se da en todos los ámbitos de nuestra vida (familiar, profesional y personal).[1]

En diferentes situaciones de la vida tenemos la necesidad de cumplir con normas de comportamiento ético. Es esta la razón de la importancia de la ética, para así llevar una convivencia y poder ser: seres humanos con una convivencia armónica y feliz en los diferentes ámbitos como el personal, social, académico, profesional, así como en toda actividad desarrollemos.

Desde sus inicios   el hombre tuvo que agruparse para formar sociedades, surgiendo la necesidad de establecer una serie de normas para que sirvieran de base y sustento para regular sus comportamientos frente a los demás. De este modo podemos afirmar que la conducta ética es una constante permanente en la vida humana, como lo es también el deseo de ser feliz, tener tranquilidad y comodidad, satisfacer sus deseos y sentirse respetado y reconocido, es ahí donde nos enfrentamos al dilema, cuando tenemos que sacrificar la satisfacción personal por no incurrir en una falta moral, que desde el punto de vista social afecta la convivencia y el bien colectivo.

Todo ser humano desea la felicidad, pero para ello, deberá conducirse por normas y valores en los diferentes ámbitos de su existencia. Siendo de gran trascendencia el practicarlos de manera constante y perdurable para lograr una vida con sentido y sobre todo sustentada en principios éticos. La ética como ciencia nos conduce a que podamos tener un modelo de conducta humana muy valiosa y participando en la práctica en los acontecimientos decisivos, para que, de esta manera contribuir para un mejor bienestar en nuestro planeta
Todo el mundo quiere ser libre, entendiendo por esta palabra especialmente su acepción de “libre de responsabilidad”, haciendo lo que a uno le apetece, ocupándose si acaso de sus hijos, sus allegados e, incluso, sus compatriotas. Pero los otros, los extraños, no cuentan. A veces no cuenta nadie si no es el "yo". "Yo vivo mi vida. Tú vive la tuya". Con tal de que la gente no se dañe mutuamente todo parece estar permitido. Pero el propio Mill, que fue famoso por poner el "límite del daño" al ejercicio de la libertad, expresa esta idea de una manera compleja que bien pudiera dar lugar a otras interpretaciones: "La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien, por nuestro camino propio, en tanto que no privemos a los demás del suyo o les impidamos esforzarse por conseguirlo” (J.S. Mill, Sobre la libertad, Alianza Ed., Madrid, 1994).[2]

Y viene entonces la pregunta que en determinada situación enfrentamos los seres humanos, ¿“que debo hacer? Ante x o y circunstancia” nos enfrentamos a tomar una decisión moral, pensando en no lastimar a nada o nadie y en no faltar a lo que nuestro entorno a impuesto como moralmente correcto, sin dejar de lado la importancia de pensar en mi felicidad. Para un profesional es más fácil solucionar un problema de carácter técnico que uno de carácter ético, por el conflicto entre principios y valores morales que esto conlleva, muchas veces nos enfrentamos a un conflicto entre dos principios morales, tratamos de buscar cual principio prevalece sobre el otro, cual es más tolerable, la deliberación moral es complicada, lo tolerable tiene sus límites como consecuencia de la no pluralidad de normas éticas. Es cierto que ciertas normas morales puedan ser "tolerables", aunque no sean recomendables prudencialmente o moralmente. Es así entonces como la ética revela una existencia y nos permite acomodar en su verdadero puesto la moral, real de un grupo social y normas que tengan validez a nivel universal, al margen de necesidades e intereses concretos. Es más prudente cooperar que buscar el máximo beneficio individual, buscar aliados más que enemigos y que esto vale para las personas y para las sociedades.

Para finalizar una muestra de un dilema ético, es la perspectiva dada ante una discapacidad, nuestros sistemas sociales se basan en defender al débil, en proteger a quien tiene una discapacidad, pero también juzgan desde la “normalidad”, restamos derechos, independencia, capacidad de decidir sobre la propia vida a quien se aleja de las características de la mayoría.
“Mi madre se negó a creer que no iba a hablar. Y cuando aprendí a hablar, me hizo ir a la escuela. Y en la escuela, y en casa, las reglas eran importantes. Me las hicieron entender, tuve suerte. Todo esto funcionó conmigo. Todos se esforzaron mucho para conectarme con el mundo. Sabían que yo era especial, pero no inferior. Temple Grandín.”[3]




[2] Esperanza Guisán, Mesa Redonda A1, Valores Éticos en la Sociedad Actual, 6 de Junio de 2001. http://www.eduso.net/archivos/iiicongreso/mra11.pdf

[3] Universidad Católica Andrés Bello. (2012) Video de Ética y ejercicio profesional. Da ejemplo. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=ITkXVRaCZTA

























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